Vamos contra Monsanto (+Documental)

En todo el mundo se están preparando concentraciones en contra de una mega compañía proveedora de productos para la agricultura y productora de semillas genéticamente modificadas llamadas transgénicas. Hablo de Monsanto, empresa que no todos conocen pero que está cobrando una enorme fuerza en el desarrollo de las políticas internacionales en el marco del sistema productivo mundial y la lógica que sobre este impera, es decir, reforzando los patrones de dominación y acumulación del capital por encima de la vida humana.
Como si fuera una película de ficción apocalíptica, esta poderosa compañía biotecnológicas y sus más cercanos colaboradores intentan controlar la producción de alimentos en todo el planeta por medio de un absurdo sistema de patentes. Hace un poco más de un mes Avaaz.org, una comunidad virtual de movilización online, denunció que Monsanto y sus secuaces “están intentando patentar las frutas y verduras que comemos cada día, como el brócoli, los melones o los pepinos, forzando a agricultores de todo el mundo a comprar sus semillas, bajo la amenaza de ser demandados si se niegan” y en día posteriores insistió en que tal empresa “está haciéndose gradualmente con el control de nuestro suministro de comida, envenenando nuestro sistema político y poniendo en grave peligro el futuro de los alimentos del planeta”.
Mientras el llamado y forzado proceso
de globalización continúa a pasos acelerados los monstruos contra los que los oprimidos
tenemos que luchar van encontrando alianzas y formas de fusión abiertamente
descaradas: los políticos socios de grandes empresas destinadas a aumentar la
acumulación del capital legislan a su favor en detrimento de la vida misma. Ya
no sorprende que los problemas de salud, la pobreza y la contaminación, se
hayan convertido en un negocio de magnitudes inimaginables trascendiendo,
incluso, a ser simples elementos discursivos de la demagogia burguesa.
Denunciemos lo que está sucediendo,
denunciemos a los grupos económicos que como la Monsanto están privatizando
hasta los más básicos derechos humanos en contra de la propia y olvidadísima
Carta Internacional de los Derechos Humanos. Todo está relacionado. Mientras
ellos, que son pocos, se unen, forjan todos los mecanismos para que nosotros,
que somos muchos, nos mantengamos separados. El objetivo supremo será nuestra
unión. Suena fácil decirlo pero en Nuestra América hemos avanzado. Vamos ahora
en contra de la Monsanto. “El zonzo deja de ser zonzo, cuando no cree más en la zoncera”
Hace unos días escribí un artículo titulado Los habladores de paja tumban Repúblicas en el que hablé de lo perjudicial que es para una país la elocuencia de la ignorancia, es decir, la facilidad con la que muchos repiten opiniones y supuestos análisis sin base argumentativa real. Hoy la presidenta Cristina Fernández de Kirchner compartió una serie de tuits que vienen al caso con mi reflexión y a la que le agrega, entre otras cosas, el hecho cierto que poco tiene que ver la preparación institucional educativa con la capacidad reflexiva y de control sobre la realidad. ¿Qué dijo la dirigente de la nación del Sur? Léanlo ustedes mismos:Al son de Lídice
Por: Johan López
La salsa es parte de nuestra piel cultural, de eso que auténticamente somos. La clave se imbrica en el tejido social e inicia la rítmica aventura de auto-reconocimiento cultural e identitario. Esa eléctrica rítmica que se apodera de la escena, es el africano que nos llama desde el ancestral tambor, el llamado primitivo de un lenguaje hijo de la expoliación más brutal: el negro llama y acudimos a su pregón cada vez que comienza la música. Es la voz de Obatalá, Changó, Ogún, entre otros; que llama, crepita, suena dentro lo mismo que afuera. La salsa es un hilo conductor entre la africanía y lo que vamos siendo; rompe límites temporales y nos hace volver la mirada sobre eso que creímos enterrado en el pasado; allí están los “pasos perdidos”; comienza el son y comienza ese recorrido trans-temporal que nos invita a vernos desde dentro, desde esa voz inmemorial y negra, hermosa, rica en cultura. Los habladores de paja tumban Repúblicas
Que si no sabías que… que si escuchaste aquello… que si es un corrupto… que si el que gobierna es otro, etc., etc., etc. Criticamos, a forma de lavarnos las manos, la mala gestión, la corrupción, la ineficiencia, entre otros tantos trastornos públicos que puede haber en cualquier Estado. No obstante, el peor de todos los males es la habladera de paja, como decimos por estas latitudes, de los dignísimos ciudadanos.
De todo hablan sin pruebas y cuando éstas se les piden termina uno siendo un extremista, un ciego, un irracional, un bruto. “¿es que no lo ves?” Dicen, “es tan obvio y evidente” argumentan, y concluyen: “pobre de ti”. Uno, no obstante, sólo está pidiendo una mínima prueba de las disímiles acusaciones que por doquier hacen.
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